Cuando pensamos en falta de autoestima, suele aparecer en nuestra mente la imagen de una persona débil y desvalida, incapaz de manejarse por si misma y generadora de lástima. Sin embargo la autovaloración negativa puede manifestarse de cara a los demás a través de otra vertiente que, seguramente, más de uno de nosotros, hemos sufrido en nuestro entorno: la prepotencia desmesurada de algunas personas, que se dedican a descalificar la actuación de todos cuantos le rodean y a ensalzar sus propias aptitudes, son el prototipo de sujetos que necesitan reafirmar su imagen a golpe de crítica hacia lo ajeno. En el ámbito laboral es frecuente encontrar claros ejemplos de ambos casos.
Los que dudan continuamente de su capacidad para afrontar responsabilidad debido a la falta de autoestima, suelen provocar errores en el trabajo, son lentos en sus actuaciones y decisiones, presentan dificultades en la concentración y son centro de disputas con otros compañeros, los cuales se ven sobrecargados de trabajo debido a la falta de iniciativa de un empleado falto de recursos personales.
El caso del trabajador que manifiesta sus propias inseguridades a través de despotismo, tiene indudablemente más peligro, ya que su desagradable actitud puede influir en la autoestima de los compañeros. Qué duda cabe de que cuándo este rol es desempeñado por el jefe, a consecuencias a nivel de relaciones empresariales son nefastas. Como en la mayoría de los casos expuestos hasta el momento sobre los problemas del ámbito laboral, éste no es una excepción y podría subsanarse.
Los estudios revelan que el trabajo puede potenciar o inhibir la confianza en uno mismo. Para reforzarla es preciso que la empresa estimule la creatividad, fomente el trabajo en equipo y genere confianza, sin dejar nunca de felicitar por un trabajo bien hecho. Es fundamental el hecho de seleccionar adecuadamente al directivo empresarial, ya que si pertenece al grupo de baja autoestima en forma de personalidad desvalida, sus empleados se verán desprotegidos e inseguros, mientras que si dirige a base de reproches y autoensalzamientos, creará un grupo de discípulos acobardados que no le respetarán como jefe ni como ser humano.
Casi todo en el entorno laboral tiene solución, aunque en la mayoría de los casos, las empresas se ciegan por sus ansias de productividad, dejando al margen el bienestar de los empleados. Craso error. En definitiva, muchas son las dificultades que surgen, diversas las posibles soluciones, y desgraciadamente escasas las que se ponen en práctica. ¿Por qué no intentarlo? Se sorprenderían de los resultados.
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